Con la marca en el orillo


Un grupo de acción ultracatólica, que se hizo pasar por policías de civil, persiguió y detuvo a seis militantes feministas en Almagro. La policía afirmó la detención durante doce horas y un fiscal asumió el hecho como legítimo.

 

Florencia Minici (centro), de Ni Una Menos, una de las militantes detenidas, en el momento de la liberación.

Imagen: Sandra Cartasso

Por Horacio Cecchi

Ayer, un día antes del inédito paro internacional de mujeres que se desarrollará hoy en medio centenar de países incluyendo Argentina, un grupo de machos violentos ultracatólicos y una decena de policías combinaron su esfuerzo para detener a seis militantes del Colectivo NiUnaMenos y de otras organizaciones mientras promovían el paro en el barrio de Almagro. Las seis mujeres fueron detenidas por el grupo de machotes que se hizo pasar por policías, y luego fueron rodeadas por un desproporcionado número de uniformados que confirmaron la detención por mano propia. Alojadas en la comisaría 9ª, permanecieron encerradas durante doce horas hasta que alrededor de las cuatro de la tarde el fiscal 20 de la Ciudad, Juan Ernesto Rozas, las acusó de los delitos de daño simple y daño agravado, supuestamente por pintar leyendas en las paredes de un banco y de una iglesia, y las liberó. Las detenidas denuncian que las pruebas son falsas porque fueron plantadas. Pero mucho más grave, denuncian que fueron detenidas por un grupo de acción parapolicial, que luego fue tomado como testigo por la misma policía y asumido como tal por el fiscal. La comisaría 9ª, la 11ª, y especialmente el fiscal Rozas, tendrán la impensada oportunidad de ver sus nombres e imágenes multiplicados entre los reclamos contra la desigualdad de género y la violencia machista a lo largo y ancho de todo el mundo.


Alrededor de las dos de la madrugada de ayer, dos militantes del Colectivo NiUnaMenos y otras cuatro de otras organizaciones feministas, regresaban de promover la huelga internacional de mujeres que se desarrollará hoy.


En ese momento, un grupo de cinco machotes ultracatólicos comenzó a agredir a las mujeres, primero verbalmente, con insultos, amenazas y asegurando que eran policías. “Empezaron a perseguirnos durante varias cuadras por calles interiores, paralelas a Corrientes –dijo a PáginaI12 Florencia Minici, del Colectivo NiUnaMenos–. Con mucha violencia. Nosotras creíamos que nos iban a disparar. A una de nosotras la vapulearon físicamente”. En Guardia Vieja y Gascón las rodearon y enseguida llegó la inmediatez policial, tres patrulleros y una moto de las comisarías 9ª (Billinghurst 471) y 11ª (Díaz Vélez 5152) rodearon a las militantes y, después de la teatralización pública de la prepotencia, las llevaron detenidas a la 9ª. El argumento policial es que detuvieron a las militantes en flagrancia, y citan como testigos a los violentos de la cruz. La prueba (los aerosoles) fueron aportados por los mismos perseguidores. Luego que quedaron detenidas, los parapoliciales se retiraron de la comisaría vitoreando a Cristo.


La defensa de las mujeres violentadas llegó de la mano de sus compañeras. El Colectivo NiUnaMenos, convocó militantes que se hicieron presentes en la puerta de la comisaría e hicieron circular las detenciones.


El fiscal 20 de la justicia de la Ciudad, Juan Rozas, aceptó con suma presteza la argumentación policial, mantuvo la detención de las mujeres durante 12 horas en la comisaría y luego ordenó su traslado a la fiscalía. Allí, les comunicó que las acusaba de daño simple y daño agravado y presentó los aerosoles como prueba. “Nos llegó a decir que había participado en las marchas de Ni Una Menos y casi como que quería que le agradeciéramos que nos liberara, después de tenernos 12 horas incomunicadas, sin permiso de llamadas ni de abogados ni familiares –denunció Minici–. Los que deberían estar imputados son los violentos que nos persiguieron. También vamos a pedir que se investigue a los policías que intervinieron”.


Afuera, las militantes de NUM, al grito de “Macri / compadre / la yuta es de tu padre”, dejaban en claro que seguían presentes, y le recordaban al fiscal Rozas que su nombre y la confirmación de la detención rebotaría como una bravuconada el mismo día en que en todos los rincones del país, de la región y del mundo, millones de mujeres estarían reclamando contra violencias de este tipo. En un comunicado, NUM reclamó el sobreseimiento inmediato de las seis militantes.


Las abogadas Gabriela Carpinetti y Luciana Sánchez fueron convocadas por las detenidas. “Fueron víctimas de un hecho de violencia machista e institucional, por medio de grupos de civiles y policías en connivencia –dijo Carpinetti a PáginaI12–. Y la justicia, en la figura del fiscal Rozas, claramente adopta una vara muy distinta cuando se trata de perseguir un presunto daño contra la propiedad, y perseguir el derecho a la libertad de expresión y protesta, aplica una visible celeridad; y una lentitud judicial muy visible cuando se trata de investigar femicidios y violencia de género. Vamos a solicitar el sobreseimiento de las seis compañeras e iniciar la investigación sobre todos los delitos que sufrieron: fueron detenidas arbitrariamente, privadas ilegítimamente de su libertad, sufrieron abuso de autoridad, previo a sufrir amenazas, hostigamiento y persecución de un grupo de varones machistas en la calle.”

 

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