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Penosos y abusivos métodos utilizados para alimentar por la fuerza a los presos en huelga de hambre de Guantánamo

Las autoridades de la prisión de la Bahía de Guantánamo están tratando de ocultar la verdad acerca de la nueva huelga de hambre emprendida por los presos, negándose a facilitar la cifra de cuántos están haciéndola y a cuantos están alimentando a la fuerza. La verdad es la siguiente:

Actualmente, hay 33 presos en huelga de hambre y a 16 están alimentándolos a la fuerza. A seis de esos presos se les está obligando a colocarse en la “Silla”, es decir, el equipo de FCE (siglas en inglés de Extracción Forzosa de las Celdas) está utilizando la violencia física para llevarles a la “Silla”.

Las autoridades de Guantánamo han emitido también un nuevo POE (Procedimiento Operativo Estándar) que regula el trato a los detenidos en huelga de hambre. La anterior versión estaba a disposición pública, pero han decidido que la actual está “protegida”, es decir, que sólo los abogados pueden leerla y no pueden revelar su contenido al público.


Según los prisioneros, el nuevo POE exige que cualquier preso que esté haciendo una huelga de hambre pacífica sea castigado enviándole al Campo V Echo, el campo disciplinario más estricto existente en la prisión. A todos los detenidos en huelga de hambre que están siendo llevados desde el Campo VI, incluidos los seis recién trasladados, se les obliga a pasar sus primeros días bajo las draconianas condiciones del Campo V Echo.


Ahmed Rabbani dijo a su abogado: “Mi celda en el terrible Campo V Echo está construida de forma extraña. Está diseñada para torturar a la persona que se halla en su interior. Todas las superficies están hechas de acero. La cama es de acero. Las paredes son de acero. El suelo es de acero. El techo es de acero. No hay baño, pero el agujero del suelo está hecho de acero.


Las autoridades de Guantánamo están utilizando un procedimiento de alimentación forzosa intencionadamente penoso para “disuadir” a los detenidos de su pacífica huelga de hambre.


El preso yemení Imad Hasan, cuya puesta en libertad fue ya autorizada, lleva siendo alimentado por la fuerza desde 2007 y tiene la fosa nasal derecha extremadamente dolorida, pero siguen metiéndole y sacándole el tubo dos veces al día.


En una declaración no clasificada, el británico Shaker Aamer, cuya puesta en libertad también fue autorizada, escribía:


Suspendí brevemente mi huelga de hambre cuando mis abogados consiguieron que me viera un doctor independiente entre el 16 y el 20 de diciembre. Sin embargo, el 21 de diciembre, en el día de mi 47 cumpleaños, reanudé la huelga. Me pesaron ese día y de nuevo una semana después y había perdido catorce libras (alrededor de seis kilos). No deseo morir pero mi salud está muy mal.”


Introducción


Hay dos cosas que están muy claras doce años después de que se produjeran las primeras detenciones en la Bahía de Guantánamo, Cuba: Primera, la inmensa mayoría de los detenidos han demostrado no ser “lo peor de lo peor”, como se había afirmado. En efecto, de los 779 presos conocidos que han pasado por allí hasta la fecha, 624 han sido liberados. De los 155 que quedan, se ha autorizado la puesta en libertad de 77, lo que significa que un total de 700 (o 90%) han sido puestos en libertad o que se reconoce que deberían haberlo sido. El proceso en curso de la Junta de Revisiones Periódicas probablemente liberará a más, elevando por encima del 90% el número de prisioneros que EEUU considera que no suponen una amenaza ni para EEUU ni para sus aliados.


Segunda, la pauta de abuso sistemático de los prisioneros, documentada por vez primera por los liberados británicos en 2004, prosigue en nuevas y más sofisticadas formas. El mismo hecho de que se haya autorizado la puesta en libertad de la mitad de los presos que sin embargo siguen allí es en sí una tortura psicológica y ha tenido como consecuencia un aumento radical de los problemas de salud mental entre los detenidos. La combinación de abusos y detención injusta sin juicio ha llevado a la desesperación a muchos de los presos. Han muerto ya más prisioneros, algunos suicidándose, que los que han sido juzgados.


El pasado año hubo una importante huelga de hambre en la que los prisioneros exigían un juicio justo o su libertad. Esta es una afirmación escasamente radical y, dado que el Presidente Barack Obama lleva mucho tiempo postulando que debería cerrarse Guantánamo, esta posición debería ser la que compartieran los estadounidenses al nivel más alto del gobierno. Muchos más son los que han llegado a tal conclusión hace ya una década. Por ejemplo, el 21 de noviembre de 2005, el entonces Primer Ministro Tony Blair (un aliado incondicional de EEUU), declaró ante los altos parlamentarios británicos que “había que poner fin” a las detenciones en el campo; el 13 de enero de 2006, la Cancillera alemana Angela Merkel pidió al Presidente Bush que cerrara la base; el 16 de febrero de 2006, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, se unió a la petición. Por todo el mundo se han hecho eco de este sentimiento.


El Presidente Obama prometió cerrar la base en su primer acto en el poder; lamentablemente, cuando pronunció su segundo discurso inaugural en 2013, ni siquiera mencionó la cuestión de Guantánamo. La última huelga de hambre consiguió en parte su objetivo, ya que obligó al Presidente Obama a poner el cierre de la base en su agenda política. En los últimos tres meses, se ha liberado a un grupo de presos, enviándoles a Argelia (cuatro), a Sudán (dos), a Arabia Saudí (dos) y a Eslovaquia (tres uigures cuya libertad se había decretado hacía casi una década). Sin embargo, las puestas en libertad siguen produciéndose con demasiada lentitud y sin ningún interés por el futuro de los prisioneros que están liberando.


En 2013, las autoridades de Guantánamo hicieron lo que siempre habían hecho e informaron sobre el número de presos que ellos estimaban que estaban en huelga de hambre, así como del número de detenidos alimentados a la fuerza. Sin embargo, recientemente, esas autoridades han anunciado que a partir de ahora no van a facilitar tal información porque, según admitieron, sentían que eso fomentaba las reclamaciones de los detenidos. Así pues, en Guantánamo se están dando pasos atrás a fin de mantener los hechos alejados del conocimiento público.


Luchar para que la verdad sobre la terrible situación de los detenidos pueda salir de entre las sombras de la Bahía de Guantánamo es la carga que ahora descansa sobre los hombros de abogados y ONG. Por tanto, este informe y las declaraciones periódicas que se efectúen se basarán en los hechos que, a través del proceso legal, se hagan legítimamente públicos desde la Bahía de Guantánamo.


1. Intentos de encubrir la verdad


Las huelgas de hambre han entrado en una nueva fase. Por primera vez, las autoridades de Guantánamo se han negado a publicar cifras de los que están en huelga y de los que están siendo alimentados a la fuerza. Se reconoce que esto se hace para intentar esconder la verdad.


La verdad es la siguiente:


Actualmente, hay 33 presos en huelga de hambre. 16 están siendo alimentados a la fuerza. A seis de esos presos se les está obligando a colocarse en la Silla, es decir, el equipo de FCE (siglas en inglés de Extracción Forzosa de las Celdas) está utilizando la violencia física para llevarles a la Silla.


Reprieve pide a la administración Obama que instruya al Grupo Operativo Conjunto de Guantánamo para que sea honesto sobre lo que está haciéndose y cese la violencia de inmediato.


Las autoridades de Guantánamo han emitido también un nuevo Procedimiento Operativo Estándar (POE) que regula el trato a los prisioneros en huelga de hambre. Al hacer eso, el gobierno de EEUU ha definido el POE de “protegido” para que los abogados que litigan contra el mismo no puedan hacer público su contenido. Aunque los abogados que trabajan en Reprieve tienen acceso al POE, como en el litigio hay implicados varios de sus clientes, han escrito el presente informe quienes no han leído el POE, a fin de garantizar el respeto absoluto por las normas del tribunal.


Sin embargo, pueden hacerse varias observaciones respecto a los supuestos contenidos del POE basadas en las revelaciones hechas en los documentos públicos del tribunal, así como en los cambios efectuados, de los que han informado los clientes en la Bahía de Guantánamo.


En primer lugar, la administración Obama ha adoptado arrogantemente la posición de que ni siquiera está sometida al imperio del derecho. “El gobierno ha explicado que ‘las revisiones no afectan a la ausencia de jurisdicción de los tribunales sobre el reto del habeas formulado por los peticionarios ante las condiciones de su confinamiento…’” (Véase Respondents’ [Unclassified] Opposition to Petitioners’ Motion For Order Directing Respondents To Disclose And File Complete Copies of Revised Protocols On Force-Feeding And The Associated Use of Restraint (presentado el 30 de diciembre de 2013). En román paladino, significa que el gobierno no sólo no quiere que la gente sepa lo que acontece en la Bahía de Guantánamo, sino que tampoco quiere que los tribunales den paso alguno para proteger a los presos de los malos tratos.


En segundo lugar, el Gobierno se ha negado incluso a presentar el POE completo ante el tribunal, afirmando que son los prisioneros quienes deberían hacerlo. Pero esta es sólo una media verdad: los presos “sólo pueden demandar el limitado conjunto de protocolos revisados que el gobierno nos ha permitido conocer. No podemos presentar una demanda sobre los protocolos revisados que el gobierno nos ha ocultado: los nuevos protocolos que regulan el uso asociado de restricciones”. Así pues, ¿por qué el gobierno tiene miedo de contarle incluso a los tribunales de qué va en realidad el POE? ¿Es, de nuevo, por arrogancia, o refleja algo que los abogados del gobierno creen que es indefendible respecto las nuevas normativas?


Reprieve hace un llamamiento a la administración Obama para que instruya de inmediato a sus abogados para que publiquen en su totalidad el POE.


Nada importante puede deducirse de los alegatos públicos, pero en las actuales prácticas pueden apreciarse cambios significativos en el POE (o es eso o el ejército no está siguiendo siquiera sus propias normas).


2. Al parecer, el gobierno ha decidido que cualquier prisionero que emprenda una huelga de hambre deberá ser castigado enviándole al Campo V Echo, el campo disciplinario más severo de la prisión


Se ha introducido un nuevo procedimiento donde cualquier prisionero que emprenda una huelga de hambre es trasladado de inmediato a la sección más dura de castigo en la prisión a fin de disuadirle de continuar con la misma.


A los 140 prisioneros que no son “Detenidos de Alto Valor” (DAV) se les mantiene en el Campo V y en el VI. El Campo VI permite actualmente una cierta vida en común y mayores privilegios a los detenidos “obedientes”. El Campo V es para detenidos no obedientes. Dentro del Campo V hay una sección especialmente dura denominada Campo V Echo.


Ha habido ya litigios importantes por las condiciones en Campo V Echo y durante varios meses las autoridades dejaron de utilizarlo. Ahora se ha vuelto a él con ánimo de venganza. En efecto, Ahmed Rabbani (ISN 1461) se encuentra actualmente detenido allí y el 3 de enero de 2014 informó que todos los detenidos en el relativamente confortable Campo VI que hacían una huelga de hambre pacífica eran inmediatamente trasladados a Campo V Echo durante cuatro días para que pudieran hacerse una idea del tipo de maltrato que iban a recibir si continuaban con la huelga. Justo antes del Año Nuevo, trasladaron allí a seis presos del Campo VI.


Es bastante indignante que un pacífico huelguista de hambre sea obligado a alimentarse a la fuerza, ya que viola la Declaración de Tokio de 1975 (véase más adelante). El castigo a una persona que hace una huelga de hambre sea a la vez inmoral e ilegal. De hecho, EEUU pretende que trata a los prisioneros “en virtud” de los Convenios de Ginebra, que condenan específicamente cualquier castigo a un prisionero sin un proceso de juicio justo.


Ahmed Rabbani ha ofrecido la descripción siguiente de la situación actual en Campo V Echo:


“Ha vuelto a utilizarse la terrible sección del Campo V Echo. Somos diez los presos a los que nos han llevado allí para aplicarnos castigos disciplinarios por estar en huelga de hambre. Estoy aquí por estar en huelga de hambre. Es una protesta pacífica para pedir simplemente que cada persona tenga un juicio justo o sea liberada. Eso no es mucho pedir. Hasta el Presidente Obama dice que la Bahía de Guantánamo debería cerrarse del todo. Por tanto, tiene una postura más firme que la nuestra. Pero todo eso no es razón para que el coronel John Bogdan respete nuestro derecho a protestar pacíficamente.


Cada persona trasladada desde el Campo VI por estar en huelga de hambre pasa unos cuantos días aquí para que pueda saborear bien lo que es desobedecer los deseos del coronel Bogdan antes de ser enviados a otra parte de Campo V. Hace unos días trajeron a seis nuevos hombres desde el Campo VI.


Mi celda en el terrible Campo V Echo está construida de forma extraña. Está diseñada para torturar a la persona que se halla en su interior. Todas las superficies están hechas de acero. La cama es de acero. Las paredes son de acero. El suelo es de acero. El techo es de acero. No hay baño, pero el agujero del suelo está hecho de acero.


Envié una carta a mi abogado con un dibujo de la celda, pero al parecer lo censuraron porque consideraron que de alguna manera supondría una amenaza para la seguridad nacional que alguien supiera dónde estoy en Guantánamo, ¡como si pudiera escaparme de aquí con miles de soldados estadounidenses a mi alrededor armados hasta los dientes!


Tengo que dormir en una plancha de acero. Llevo tres meses pidiendo un Isomat pero me lo niegan. Incluso el doctor prescribió que debería tener no uno sino dos Isomats. De hecho, otro doctor estuvo de acuerdo con él, es decir, fueron dos doctores los que los prescribieron. Lo dijeron repetidamente. Pero el coronel se negó a permitir que los tuviera. El coronel John Bogdan está por encima y anula lo que dicen los doctores en temas médicos.


Hace también mucho frío. Sólo puedo dormir si pongo una manta debajo de mí. Los guardias llevan un uniforme grueso y por eso ponen la temperatura baja para sentirse a gusto. Algunas veces estamos a 17º, que es buena temperatura para ellos pero que resulta muy fría para nosotros.


Todo eso me resulta muy duro, especialmente para la espalda. Tengo un dolor muy fuerte en la espalda que me crea graves problemas al utilizar el váter. El dolor que tengo es muy extraño. Me gusta hacer ejercicio y practico varios deportes. No he tenido nunca este dolor. Creo que es por el frío, por la cama de acero y a causa de las extraños váteres instalados en Campo V Echo.


Sólo hay un agujero en el suelo. Durante los últimos diez años, aquí en Guantánamo, he estado utilizando el váter normal moderno de asiento, del estilo utilizado en todo el mundo. En Pakistán, que es considerado por EEUU un país tercermundista, disponía de un váter moderno antes de que los estadounidenses me encerraran. Ahora, porque estoy en huelga de hambre, me obligan a utilizar un agujero en el suelo.


Pero no es el agujero que una persona normal pueda usar. Está construido tan cerca de la pared que no hay espacio para poder poner un pie a cada lado. Por tanto, debo antes encontrar otra forma para poder utilizarlo. Es realmente terrible pero el método que tuve que usar para aliviarme fue utilizar el contenedor de la comida. Puedo colocar eso debajo de mí para poder poner un pie a cada lado. ¡Me veo obligado a utilizar el contenedor de la comida!


Todo lo que estoy pidiendo es un taburete para poder sentarme sobre el agujero. Imagine que llevo tres meses pidiéndolo, pero lo único que puedo hacer es darles una placa de poliestireno cada tres o cuatro días llena de residuos. No tengo otra opción. Es repugnante para ellos, pero más para mí, pero eso es lo que me veo reducido a hacer. No tengo otra opción. Sin duda, el coronel Bogdan considera eso como otra prueba más de mi “resistencia” ante su voluntad.


Hace unos días me desperté y vi que toda la pared estaba cubierta de condensación porque hacía tanto frío... Era como el rocío en una mañana de invierno. La manta estaba mojada. Llamé al detenido de la puerta de al lado (no puedo decir su nombre porque al parecer es algo secreto): ¿Qué pasa? ¿Por qué está todo mojado? Me contestó que su manta estaba también empapada. Era por el frío y la humedad.”


(Declaración de Ahmed Rabbani, ISN 1461, 3 de enero de 2014)


Reprieves hace un llamamiento al Presidente Obama para que se deje de castigar de inmediato a los detenidos que hacen una huelga de hambre pacífica.


3. Las autoridades de Guantánamo están utilizando un procedimiento de alimentación forzosa que es intencionadamente doloroso para “disuadir” a los detenidos de su huelga de hambre pacífica


En un intento de romper la huelga de hambre, el ejército estadounidense utiliza la “silla” (que los prisioneros llaman “Silla de Tortura”) con el reconocido objetivo de hacer que el proceso de alimentar por la fuerza a los prisioneros sea extremadamente doloroso. Se ata al prisionero a la “silla” durante horas, utilizando los doce puntos de sujeción colocados por los fabricantes, y correas adicionales para inmovilizar la cabeza del prisionero. Después se le entuba a la fuerza para que el militar pueda hacerle tomar nutrientes líquidos (1).



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Esta práctica no es nueva. Pero sigue siendo muy injusta. Además, se modificó específicamente el POE anterior para poner fin a la práctica de dejar la sonda entérica dentro del detenido durante días y días. Se alteró el procedimiento para que los 110 centímetros de la sonda se metieran y sacaran en cada ingestión de alimentos: dos veces al día. Los detenidos informan de que esto resulta extremadamente doloroso.


Hace mucho tiempo que se autorizó la puesta en libertad de Imad Hassan (ISN 680) para que volviera a su hogar en Yemen. En efecto, su caso representa uno de los errores más irrisorios de la inteligencia de Guantánamo: cuando al principio le preguntaron si conocía a Al-Qaida, dijo que sí, porque conocía una pequeña ciudad llamada Al-Qaida que no está lejos de su hogar, cerca de Aden. EEUU interpretó esto como que admitía que de alguna forma estaba vinculado con el grupo terrorista. A Imad Hassan llevan alimentándole a la fuerza desde 2007. Su fosa nasal derecha está ya permanentemente bloqueada y la izquierda extremadamente dolorida, pero el tubo vuelve a entrar y salir de él dos veces al día.


“¡Por favor, dejen de hacerme esto!”, exigió Imad Hassan recientemente. “No quiero morir, pero tengo derecho a protestar por el hecho de haber autorizado mi libertad hace tanto tiempo y sin embargo seguir aquí, sin poder ver a mi familia, sin poder vivir mi vida”.


El general Bantz J. Craddock estaba anteriormente encargado del Mando Sur de EEUU, la fuerza con autoridad sobre Guantánamo. Admitió que habían cambiado el método de alimentación forzosa con el objetivo específico de hacerlo tan penoso que los presos tuvieran que renunciar a su protesta no violenta. El general Craddock dijo que había revisado el uso de las sillas de sujeción y había decidido romper las huelgas por la fuerza: estaba dispuesto a convencer a los detenidos que no era “conveniente” seguir una huelga de hambre. (New York Times, 22 de febrero de 2006)


El ejército coloca a la fuerza a cada huelguista de hambre en la “silla” y va metiendo por la nariz un tubo de 110 cm por la garganta hasta el estómago. Tienen al preso en la silla durante horas en cada ocasión, a pesar de la recomendación del fabricante de la silla de que “no se deberían dejar a los detenidos más de dos horas en la Silla de Sujeción para Emergencias” (2).


Reprieve hace un llamamiento al Presidente Obama para que en caso de decidir utilizar la alimentación forzosa en la Bahía de Guantánamo, ordene al ejército que lo haga a través del procedimiento más humano posible.


4. Se está utilizando un Procedimiento Operativo Estándar (POE) para alimentar a la fuerza a los prisioneros que no tiene en cuenta su salud


Los detenidos informan acerca de otro aspecto del nuevo procedimiento, que consiste en poner y sacar a los prisioneros del proceso de alimentación forzosa. Ahmed Rabbani (ISN 1461) informaba el 3 de enero de 2014 lo siguiente:


“Tienen un nuevo régimen que es especialmente desagradable y penoso. Dejan de alimentarte a la fuerza si ven que has ganado peso. Bajo las antiguas normas era necesario que yo llegara a los sesenta kilos para que dejaran de alimentarme. Ahora ese tope es mucho más bajo, y dejaron de alimentarme a la fuerza cuando llegué a 50,5 kilos. Dijeron que ya estaba bastante fuerte. Dejaron de alimentarme durante diez días hasta que mi peso bajó a 47,6 kilos. Hace dos días, el Día de Año Nuevo, me pesaron y estaba de nuevo en los 49,4 kilos. Así pues, si consiguen que gane unos tres kilos más, considerarán que estoy bien otra vez.


Esta es la forma más dura de tortura. Me alimentan dos veces al día durante días, semanas o meses. Después dejan de hacerlo durante diez días. Después empiezan de nuevo. Ni me dejan vivir ni me dejan morir.


Como resultado de la alimentación forzosa, llenan mi estomago para que siga vivo pero están dañando todo mi cuerpo. Saben perfectamente que tendremos lesiones permanentes en el cuerpo, aunque traten de mantener la cáscara de nuestros cuerpos en pie. Ese es el nuevo proceso de tortura, que te metan y te saquen del proceso de alimentación forzosa como si fueras un yo-yo.”


Independientemente de la ética de la alimentación forzosa, ese no es un procedimiento diseñado para tener en cuenta la salud del prisionero. Bien al contrario, tiene un impacto muy nocivo sobre el prisionero, a nivel mental y físico.


Shaker Aamer informó el 30 de diciembre de 2013 que los doctores han aceptado abiertamente que sus acciones vienen dictadas por el coronel John Bogdan. No pueden adoptar las necesarias medidas médicas sin permiso de las autoridades de la prisión.


Reprieve hace un llamamiento a la Administración Obama para que instituya de inmediato una política donde todo el tratamiento médico sea totalmente independiente de las autoridades de la prisión.


5. Actualmente, sólo se permite que trabajen en la Bahía de Guantánamo los profesionales médicos que están de acuerdo en que las órdenes de los militares anulen su ética médica, y se protegen sus identidades para que no tengan que enfrentarse a sanciones adecuadas por sus actuaciones


Las directivas internacionales exigen que los prisioneros que se nieguen a alimentarse sean tratados de forma humana y que se respete su decisión de comprometerse en una protesta política. La Declaración de Tokio de la Asociación Médica Mundial exige que un prisionero que de forma responsable y racional se niega a alimentarse no se vea sometido a alimentación forzosa:


“Cuando un prisionero se niega a alimentarse y los doctores le consideran perfectamente capacitado para calcular de forma racional las consecuencias de esa negativa voluntaria al alimento, no deberá alimentársele artificialmente (3).”


Es decir, que, para empezar, no es ético que un profesional médico participe en la alimentación forzosa de un huelguista de hambre responsable.


Una carta publicada en 2006 en la respetada revista británica The Lancet, doctores de todo el mundo volvieron a afirmar esta norma y pidieron al ejército de EEUU que dejara de alimentar a la fuerza a los detenidos en Guantánamo. Los médicos no están obligados a estar de acuerdo con la opción del prisionero, pero es necesario que respeten su informada decisión de dejar de alimentarse. Otra cosa “no es defendible bajo la ley”. (Nicholl, David J., et al., “Forcefeeding and restraint of Guantánamo Bay hunger strikers”, Lancet (11 marzo 2006).


Reprieve determina que la alimentación forzosa de los prisioneros que están capacitados para tomar sus propias decisiones no es ética y debe cesar.


Eso no quiere decir que los prisioneros deban morir. Por supuesto que nos oponemos firmemente al sacrificio sin sentido de una vida humana. Pero los motivos de queja de los prisioneros son reales, las protestas completamente válidas. Hay que atender las quejas de los prisioneros en vez de suprimirlas.


Cuando la cuestión de la alimentación forzosa surgió por vez primera en la Bahía de Guantánamo, los doctores estaban divididos respecto a si estaban dispuestos a tomar parte en un proceso por el que se arriesgaban a ser sancionados profesionalmente. En efecto, se puso en conocimiento de su junta médica la actitud del Dr. John Edmondson, que estuvo de acuerdo en cumplir las órdenes que recibía de los militares.


A fin de evitar esa situación, las autoridades de Guantánamo han dado otro paso para esconder la verdad al público: ya no es legal que nadie publique los nombres de los profesionales médicos que trabajan en la Bahía de Guantánamo. Al principio, las autoridades decidieron dar el ridículo paso de dejar que cada profesional eligiera el nombre de un personaje de Shakespeare como seudónimo. Esto se detalló en la London Review of Books (4).


Recientemente, los profesionales médicos han decidido llamarse con los nombres de ciudades estadounidenses. El 30 de diciembre de 2013, Shaker Aamer informó que los sanitarios Filadelfia y Richmond estaban enfrentándose a él.


No hay ninguna prueba en absoluto que en doce años cualquier persona que haya trabajado en Guantánamo haya recibido recriminaciones inapropiadas de los “extremistas” . Reprieve exige poder disponer de los nombres del personal que les atiende para que cualquiera que cometa una infracción rinda cuentas por ello.


6. La huelga de hambre es una protesta pacífica


Quienes hacen huelga de hambre saben bien por qué la hacen. Shaker Aamer (ISN 239), uno de los detenidos más elocuentes, señala muy claramente los objetivos:


“Estamos en huelga de hambre para asegurar que haya justicia para todos los detenidos. Se ha autorizado la puesta en libertad de aproximadamente la mitad de los prisioneros que quedamos aquí y esa orden debería cumplirse. El resto tiene derecho a un juicio justo ante un tribunal imparcial, en vez de depender de las comisiones militares que el mismo Presidente Obama ha condenado ya.


“Nos basamos en la experiencia de otros cuando rechazamos los alimentos de forma pacífica. Este medio de protesta se ha utilizado durante décadas por quienes han desafiado regímenes injustos, y sin duda se remonta a Gandhi y a su exitosa protesta contra el colonialismo británico. No tenemos poder para emprender ninguna otra acción contra quienes nos oprimen. Estamos rodeados por miles de soldados fuertemente armados a quienes les han ordenado que usen la violencia física para suprimirnos. No tenemos intención de hacer daño a esos soldados que sencillamente están actuando bajo las equivocadas órdenes de sus superiores. Sin embargo, afirmamos que está mal utilizar la violencia física contra los prisioneros para tratar de obligarles a deponer su pacífica protesta.”


La negativa del ejército a aceptar que esta es una forma legítima de protesta es, en opinión de Reprieve y de muchos otros, hipócrita e injusta. El 1 de noviembre de 2005, el entonces Secretario de Defensa Ronald Rumsfeld dijo que los prisioneros que estaban en huelga de hambre estaban haciendo “dieta” para llamar la atención de la prensa, y sostuvo que esas acciones demostraban que los hombres pertenecían a Al-Qaida. Esos comentarios degradan la inviolabilidad de la ley y de los mismos Estados Unidos.


Reprieve recuerda a quienes critican una huelga de hambre como medio no violento de sensibilizar en cuestiones morales que el 12 de julio de 2005, la Administración aplaudía los “valientes esfuerzos” de Akbar Ganji, un periodista iraní encarcelado que se negó a tomar alimento para llamar la atención hacia los abusos a los derechos humanos en su país. El secretario de prensa de la Casa Blanca Scott McClellan pidió a Irán que liberara a Ganji “de inmediato y sin condiciones”.


“Lamentablemente, el Sr. Ganji es una víctima de la oleada de represión y violaciones de los derechos humanos desencadenada por el régimen iraní. Sus llamamientos a la libertad merecen ser escuchados. Sus valientes esfuerzos no deberían ser en vano. El Presidente llama a todos los defensores de los derechos humanos y de las libertades, y a las Naciones Unidas, para que adopten el caso de Ganji y toda la situación de los derechos humanos en Irán.


Sr. Ganji, por favor, sepa que EEUU está con Vd. mientras lucha por su propia libertad… A través de su huelga de hambre que ya dura un mes, el Sr. Ganji está demostrando que está dispuesto a morir por su derecho a expresar libremente su opinión. El Presidente Bush está entristecido por los recientes informes de que la salud del Sr. Ganji está deteriorándose y está profundamente preocupado de que el gobierno iraní le haya negado el acceso a su familia, el tratamiento médico y la representación legal.”


De igual modo, la administración Bush reconoció en 2003 la validez de la huelga de hambre iniciada por la disidente birmana encarcelada Aung San Suu Kyi, expresando una “profunda preocupación” por el bienestar de Suu Kyi e instando al gobierno birmano a liberarla.


Una huelga de hambre es un respetado método no violento de desafiar un trato injusto, que han venido utilizando desde las sufragistas (desafiando la negación del voto a las mujeres) hasta Mathama Gandhi (desaviando la negación de la libertad a la India). Los prisioneros en huelga de hambre en Guantánamo tienen motivos válidos para hacerla: quieren que se les aplique el proceso debido y no se les maltrate. El gobierno estadounidense está obligado a tratarles con humanidad, lo que incluye respetar su decisión de negarse a tomar alimento para poder hacer progresar sus demandas.


7. Caso de estudio: Shaker Aamer, el prisionero residente británico que se está dejando morir de hambre por sus principios


Shaker Aamer llevaba mucho tiempo residiendo en Gran Bretaña. Su mujer, Zennira, es británica, al igual que sus cuatro niños, que viven en la zona sur de Londres y llevan más de cinco años esperando su liberación. El gobierno británico no ha levantado ni un dedo para intentar su liberación, ni siquiera para impedir el trato inhumano que se le está dando.


Shaker es un hombre con un nivel alto de educación, muy elocuente, que ha incurrido en la ira del ejército por defender los derechos de los otros prisioneros. Fue seleccionado en julio de 2005 por el efímero Consejo de los Prisioneros, que intentaba que los Convenios de Ginebra se aplicaran en Guantánamo. Cuando el ejército lo disolvió (después de tan sólo una semana), Shaker fue sometido a aislamiento en Campo Echo durante muchos meses. Ha sido alimentado a la fuerza con la “Silla” en numerosas ocasiones.


Shaker obtuvo los detalles sobre los nutrientes líquidos que le estaban dando. Esta información se ha desclasificado. Es dextrosa al 5% en 0,45% de 1.000 mil de sodio, con cloruro potásico 20 MEQ, sulfato de magnesio 500 MG, ácido fólico 1 MG.


Shaker proporcionó al Consejo el escrito “Normas de los detenidos de Campo Echo”, tal y como eran antes de que los desclasificaran. Incluían varios castigos manifiestos a los prisioneros en huelga de hambre, tales como (párrafo 6):


“Mientras esté en huelga de hambre, no se le permitirá actividades recreativas con otros prisioneros. Si la abandona, podrá realizarlas con otro prisionero. Sin embargo, ese prisionero tampoco deberá estar haciendo huelga de hambre.”


Aunque, durante mucho tiempo, el ejército insistió en público que los prisioneros no estaban siendo “alimentados a la fuerza”, las normas demuestran que esa afirmación era falsa:


“Se le volverá a alimentar de acuerdo con su horario alimenticio. DEBE volver a alimentarse cuando se le instruya para que así lo haga.” (párrafo 10, énfasis en el original)


Las normas anteriores admiten también que el Departamento de Defensa continúa utilizando una fuerte luz artificial para impedir que los prisioneros puedan dormir. “Las luces no estarán nunca completamente apagadas en su celda. Mientras está durmiendo, podrá atenuar las luces hasta un nivel en que se sienta cómodo de acuerdo con su actual condición de Detenido.” (párrafo 12, énfasis añadido)


La realidad de la alimentación forzosa es mucho peor que lo que incluso esto podría sugerir. En el hospital, Shaker informa:


“Me mantenían atado a la cama las 24 horas excepto para utilizar el wáter. Tenía el tubo metido las 24 horas del día. Nos alimentaban durante 30-40 minutos cada vez con latas de Ensure, dos latas tres veces al día. Algunos de los prisioneros estaban como zombis, como si estuvieran ya muertos. Adelgacé hasta los 58,9 kilos. Les dije a los médicos: ‘Quiero morir en paz. No quiero intervención alguna’. Pero se negaron a permitírmelo.”


Shaker describe la gama completa de hostigamiento y castigos a que fue sometido como consecuencia de su protesta no violenta:


“Me pusieron un ventilador muy ruidoso las 24 horas del día que hacía tanto ruido que resultaba difícil rezar e imposible dormir. Aumentaban el ruido de muchas formas. Ponían a los Eagles a un volumen muy fuerte, gritaban durante el tiempo de la oración, etc. Han continuado profanando el Corán cuando entran para hacer sus registros. Nosotros debemos lavarnos antes de orar. No nos daban tazas ni agua, por lo tanto teníamos que hacer nuestras abluciones en el wáter, lo cual es muy desagradable. Tenemos las cámaras funcionando las 24 horas del día, por eso tengo que cubrirme con la manta de dormir cuando voy al wáter.”


Aunque en estos momentos Shaker Aamer no está siendo alimentado a la fuerza, el gobierno ha afirmado en el tribunal que es “elegible” para este maltrato, en función del POE secreto que el ejército pretende aplicarle:


“Como el gobierno sabe, el recurrente Shaker Aamer ya no es un ‘huelguista de hambre’ amenazado con la alimentación forzosa con sujeción física, sino que simplemente ‘está experimentando una pérdida de peso clínicamente significativa’ que hace que tenga que ‘pasar a una alimentación entérica’”.


Resumen de la respuesta Shaker Aamer (presentada el 7 de enero de 2014), en la que cita el informe del gobierno en 3-4 & n.1


En una declaración no clasificada, Shaker Aamer afirma:


“Suspendí brevemente mi huelga de hambre cuando mis abogados consiguieron que me viera un doctor independiente entre el 16 y el 20 de diciembre. Sin embargo, el 21 de diciembre, en el día de mi 47 cumpleaños, reanudé la huelga. Me pesaron ese día y de nuevo una semana después y había perdido catorce libras (alrededor de seis kilos). No deseo morir pero mi salud está muy mal. Pero hace ya doce años que EEUU me retiene aquí sin acusación alguna. La Administración Bush autorizó mi puesta en libertad en 2007. La Administración Obama volvió a autorizarla en 2009. Seis diferentes agencias de inteligencia estadounidenses llegaron a la conclusión de que no soy ninguna amenaza ni para EEUU ni para sus aliados. Pero aquí sigo. Voy a morir aquí a causa de las malas prácticas médicas o voy a tomar mi destino en mis propias manos. Debo también protestar en nombre del resto de prisioneros. Por tanto, exijo que las autoridades militares de EEUU no me alimenten a la fuerza.”

 

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